Blogia
LADYVINKA

SAN FRANCISCO

SAN FRANCISCO

Hay  un ser  que a todos conmueve, atrae, seduce y enamora. No importa la época, el lugar ni quienes sean los enamorados.

Sólo por dirigir la mirada hacia él, el gesto se dulcifica y la mirada se torna compasiva.

Es imposible sustraerse a su magia luminosa que abarca con ternura a todo ser de este mundo, que entrega una forma sencilla de redención a través de  seguir  uno solo de sus ejemplos y que por sentir amor a este  Poverello  de Asís, aunque sea por un instante somos mejores.

Alejado de toda pompa cortesana, apegado a  la sencillez de alma y cuerpo, nos  llena el corazón;  él que fue el precursor del cuidado a la Tierra ya sus seres, nos señala hasta hoy el verdadero amor, ese que acoje sin remilgos al pobre y al enfermo Nos dice que hay una ecología de la Tierra y una muy íntima, de nuestra propia alma. El logró esa síntesis encantada y es posible continuarla.

He leído un soneto muy bello, pequeño y sabio como es él mismo. No se atrevía a mostrarlo...pero he tenido la suerte de encontrarlo. Lo escribió Leonardo Boff, y se  los enseño, esperando luego de esto, ser mejor, aunque sea por un dia.

 Acomodo mi sombrero, con mis gestos de siempre y se los dejo:

Estando cierta vez un 4 de octubre, fiesta del Santo, en Asís, en esa minúscula ciudad blanca al pie del monte Subasio, celebré el amor franciscano con el siguiente soneto que me atrevo a publicar:

  Abrazar a cada ser, hacerse hermana y hermano,
Oír el cantar del pájaro en la rama,
Auscultar en todo un corazón
Que palpita en la piedra y hasta en la lama.
 
Saber que todo vale y nada es en vano,
Y que se puede amar incluso a quien no ama,
Llenarse de ternura y compasión
Por el bichito que por ayuda clama.
 
Conversar hasta con el fiero lobo
Y convivir y besar al leproso
Y, para alegrar, hacer de bobo,
 
Sentirse de la pobreza el esposo,
Y derramar afecto por todo el globo:
He aquí el amor franciscano: ¡oh supremo gozo

Casi nunca Lady Vinka se detiene por mas de un  minuto en esta sala. Lee de un tirón y desaparece. A veces ha escrito.

Hoy fue muy extraño, puesto que luego de leer el soneto, miró hacia los jardines, se dirigió hasta allá con su caminar tan altivo como siempre.Se detuvo en el primer escalón, abrió su  sombrilla de encaje color lavanda, la levantó sobre su cabeza y cambió bruscamente de idea.

Sacó unas motas imaginarias de sus manos enguantadas y cerró la sombrilla y con una fría mirada atajó cualquier observación.

Se dirigió a sus habitaciones con su actitud tan distante como siempre.

0 comentarios